26 may 2015

Maldita herida...

La maldita herida que no cierra,
que al tocarla apenas sangra;
el pasado como un abismo en el que caigo
cada vez más profundamente
al escuchar el lamento de mi corazón desangrándose
en la impotencia de saber que él me amó,
me amó,
me amó,
para luego abandonarme.

El dolor de un sueño destruido,
pero no por el entrometimiento de un tercero,
sino por su propio miedo,
por su cobardía,
por el exceso de realidad de su visión
pesimista, nefasta, corrompida.

La herida que lleva su nombre,
la mirada que oculta el amor truncado.
La maldita,
maldita
frustración de no saber,
no saber cómo son sus labios
pegándose a los míos...

El dolor inmenso de ya no saber
cómo hubiera sido amanecer
cada día, lluvioso o soleado
al costado de su cuerpo, en la cama,
oyéndolo respirar o palpitar en mis oídos...

La herida, viscosa, hedionda,
llena de putrefacción en que se ha transformado
mi pobre existencia, encadenada
a esa incertidumbre de no saber,
no saber,
¡no saber!
cómo hubiera sido ser feliz a su lado.

Patricia Medina

25 may 2015

Retrato en sepia...

"–¿Quién te dijo que deseo ser feliz? Es el último adjetivo que emplearía para definir el futuro al cual aspiro. Quiero una vida interesante, aventurera, diferente, apasionada, en fin, cualquier cosa antes que feliz."

— Retrato en sepia; Isabel Allende.

24 may 2015

Aborte...

Aborté ese amor defectuoso que manteníamos entre golpes y caricias, antes de que creciera y tomara su forma, destruyéndome.

Patricia Medina

23 may 2015

¿Suicidio como una opcion?

Para los que no pensamos ni tenemos al suicidio como una opción a considerar, dentro de la gama de posibilidades, no nos queda otro remedio más que reponernos.
Reponernos a los dolores, a las ausencias, a los distanciamientos sin respuesta, a los problemas de difícil solución que nos atormentan cuando queremos distraernos buscando motivos para sonreír.
Es así, aunque la vida nos golpee con su furia, aunque el viento nos empuje pretendiendo hacernos caer, aunque los obstáculos quieran atemorizarnos hasta el punto de frenarnos y retroceder, no tenemos más opción que continuar luchando y respirando, hasta quedarnos sin fuerzas, agotados y satisfechos por seguir despertando cada mañana, con el pensamiento de que todo puede mejorar tarde o temprano...
Para los que consideramos a la vida como un bien inestimable, de valor incalculable, la respuesta siempre es mantenerse peleando, aunque en ocasiones nos vivamos quejando y lamentando de lo que nos toca padecer...

Patricia Medina

22 may 2015

No perteneces...

No perteneces a ningún lado, eres de donde amas estar, eres los sitios que recuerdas, las calles que transitas, las casas que visitas, las camas que usas y las ganas de volar. No le perteneces a ningún hombre ni a ninguna mujer, no sabes atarte a los recuerdos ni al que dirán, vas haciendo amistades que dejas de ver, porque tus alas te llevan más allá y no las vuelves a encontrar. No te acostumbras a las rutinas, no tienes una ocupación fija, no sabes lo que es envejecer en una profesión, cumpliendo un horario y viendo cada día a los mismos compañeros. No tienes antigüedad ni un sueldo repetitivo, a veces eres rica y otras apenas si te alcanza para comer.
Eres volátil, inconstante, escurridiza, de mente creativa y corazón aventurero. Sabes decir "te quiero" y sabes callar los "te desprecio", nunca dices "te amo", porque eso implicaría dejar un pedazo tuyo en otras manos.
No perteneces a ningún lado, ni te aferras a nada, vas como una turista viendo todo con ojos asombrados, encontrando detalles que pasan desapercibidos para los demás. Vas viajando encantada con la belleza y la libertad que guían tus acciones, a cada paso. Eres una mujer con sonrisa de niña y una mirada penetrante, eres un estandarte de lo que llamaríamos una mujer-ave, que sabe admirar la vida para luego volar, porque en los aires y en su capacidad de recorrer el mundo, está la grandeza de su libertad.

Patricia Medina

21 may 2015

Aqui estas de nuevo mujer...

Aquí estás de nuevo, mujer, con tu mirada frente al espejo, acariciando tu vientre, sintiendo las pataditas de un ser que depende de ti, de tu cuerpo, de tu salud, de los alimentos que ingieras, las bebidas que tomes, del aire que respires, adaptándose a la vida y los hábitos que lleves.
Tienes un niño que va contigo a todos lados, un niño que aunque no lo veas, en ocasiones hace gestos muy similares a los tuyos, un pequeño que brinca en algunas oportunidades, y que generalmente (salvo que esté dormido), escucha las canciones que entonas.
Aquí estás de nuevo, preguntándote sinceramente si podrás sola con un hijo, si hallarás consuelo un día, pensando con desprecio en el padre que se ha dado a la fuga, que te ha despreciado y humillado, dudando de su paternidad, aunque sea él el mujeriego.
Tienes un niño que posiblemente herede sus rasgos, un pequeño al que habrá que decirle tarde o temprano que su padre lo ha rechazado, por ser imbécil e inmaduro.
Aquí estás de nuevo, sabiendo que aunque te cueste sangre y lágrimas, tú que no eres como ese que te fecundó y huyó, te quedarás firme y de pie, para criar a ese niño, enfrentando hasta los miedos más espantosos que por las noches te quitan el sueño y la paz...

Patricia Medina

20 may 2015

El...

Él pertenece a esa clase de bromistas que no les importa incomodar ni alterar el orden dejando, por ejemplo, preservativos entre las hojas de los libros eróticos, en las bibliotecas públicas.

Él es de los que hace chistes burlándose de tus creencias, acribillando con palabras hirientes los dogmas de tu religión mientras te manosea descaradamente las caderas, lamiéndote el cuello.

Él es de los que se acomoda sin disimulo los genitales, caminando por plena calle concurrida, o de los que se ponen a susurrar provocativamente que ya vas a caer en sus redes, mientras roza estratégicamente su miembro erguido y convulsionado contra tu pelvis humedecida.

Él es uno de esos tipos irresistibles, odiables y enigmáticos de los cuales dices nunca poder enamorarte porque sabes que relacionarte de manera íntima y profunda te llevará a padecer mil dolores de cabeza, cientos de confusiones y la caída descontrolada e irremediable de una incalculable cantidad de lágrimas amargas.

Él es la clase de hombre clasificable como patán, y sin embargo, te estás enamorando hasta el punto de analizar qué tan malo puede ser sufrir, con tal de tener su atención...

Olivia Ismael

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Me siento extraña...

Me siento extraña sabes siento como si algo de mi que es muy importante ha desaparecido y no lo encuentro y me hace falta, tú te vas y y...

Gracias!!!

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