17 nov 2015

Me gustas...

Me gusta la forma que tienes para desordenar mi vida. Te encuentras habitando cada parte de mí: y nada puede ser más bonito. ¿Recuerdas? Te he dicho que aquí me quedo, queriéndote hasta los huesos. Y mereces más. ¡Mucho más! Cariño; voy a conquistarte desde cero. Y empezaré por decirte, que quiero conocer cada lunar que esconde tu cuerpo, los contaré uno por uno. Y por cada lunar, peca, o herida: besaré tu boca, y luego, buscaré alguna forma de hacerte saber que he soñado con que te quedas conmigo para siempre. Aunque para siempre sólo duré un momento. Está bien. Creo que nos hemos quedados en el mismo tren, y luego en el mismo anden, tomados de las manos, caminando superficies mojadas, llenas de luces: la ciudad. ¿Sabes? Me gusta imaginar cuando sonríes. Porque sí, porque cuando lo haces, tomo un rumbo que me da a la puerta de tu casa. Porque si sonríes, me dan ganas de volar, y me sonrojo buscándote todo el tiempo. Porque, si sonríes, las esperanzas nos toman desprevenidos y nos lleva a un viaje que sólo tú y yo entendemos: y no importa resto. Debe haber mucha gente allá afuera. Y yo sólo quiero que me abraces fuerte, con tus kilómetros demás, y tu vida revuelta, con tus brazos, manos, y me sujetes para no caer en el abismo. ¡Te quiero! Y no hay una chica más guapa que tú. Ven, y hagamos que todo esto valga la pena. Me gustas.
✎ David Ruiz

16 nov 2015

Ella...

Ella, habría ganado la sonrisa más bonita del mundo. Era libre. Y yo amaba su libertad. Para mí era la chica más excitante del universo, incluso. Tenía magia en sus curvas y, ocasionaba que, algunas veces, parecía enredarse con mi vida por no tener control de su belleza. Tenía los labios carmesí, y una mejillas blancas ruborizadas. Cuando mucho, podría sostener la idea de alejarme de ella, pero me parecía imposible alejarme del mundo que me acogió en sus abrazos, y besó las cicatrices que traía arrastrando desde hace tiempo. La extraño, sí, bueno, no parecería raro extrañar ciertas personas que, aunque se vayan demasiado pronto de tu vida, siguen ahí clavadas. Y sigo yo amando los imposibles. No parece tan absurdo. 
✎ David Ruiz

19 oct 2015

No siempre...

No siempre nos llegan personas que realmente valen la pena en nuestras vidas, yo estaba más de segura de eso, me estaba acostumbrando erróneamente a las personas vacías, a las
mediocres, mediocres porque no eran ellas, más que un mismo molde en un modelo de cuerpo distinto...
Estaba tan sumergida en mis pensamientos, creyendo que esos eran los correctos, era estar en una fiesta rodeada de muchas personas, pero te sientes tan sola, porque eres como ellos o no eres.
Entonces, llega alguien... Un modelo de persona distinto, con ideas diferentes y hace un corto en mi interior. Es como abrir los ojos después de estar dormida por muchas horas y que te duelan por tanta luz, así como despojarte del brasier después de haberlo traído contigo todo el día o quitarte esa coleta apretada y dejar el cabello libre, sin esas ataduras. Así se siente... Es exactamente esa sensación cuando conoces a una persona completa que te enseña que la vida es mucho más bonita sin etiquetas.

Estefani Carreras &' Señorita Soledad

18 oct 2015

Corremos...

Corremos hacia ese lugar que es nuestra meta, hacia donde nos dijeron que teníamos que ir, el engaño que recapacita nuestro ser y lo pone en alerta roja con el paso efímero de los años. Y, entonces, volvemos a volver, a olvidar y a aprender en base a ese olvido, a conocernos, a empezar de cero, a florecer en lo que somos -que no siempre somos lo mismo-, a despertarnos, a trasladarnos… Viajamos con nosotros a cuestas; conocemos esos lugares que creímos paraísos, volamos entre nubes hechas de sueños, plantamos los pies en miles de tierras, en miles de senderos y, por más que caminemos, lo que tiene un valor inmensamente real, es que siempre tendremos un lugar a donde ir, donde permanecer y, sobre todo, donde volver a volver.
— Marina Crovetto.

17 oct 2015

¿Cuando...?

¿Cuándo se volvió tan complicado escribir sobre algo? ¿Desde cuándo dejé de hallar en mi lenguaje algo que describa esto que sucede en mi interior? Hablaban los teóricos de la rarificación del lenguaje para hacer literatura pero nunca de la rarificación de los sentimientos para quedarse sin palabras. O para hallar nuevas. Me pregunto quién habrá inventado la palabra te amo. Me pregunto si quien sea que lo haya hecho habrá sentido lo que siento por ti, o algo que se la acerque, o algo que mínimamente pueda ser similiar.
Y tengo tanto miedo cuando miro ese par de ojos y siento esto en mi interior. Y tocas mi piel y es como si todo el mundo se eclipsara, y hay tanto que quiero decirte. No hay amor después de ti, me digo. Y no sé qué sea esto, y tal vez aunque alguien lo lea mil veces no pueda entenderlo. Pero si tú, querido lector, puedes sentirlo, si alguien mientras lee esto siente como que su estómago se encoje y no puede ni respirar... No sé, habrá valido la pena escribirlo sin escribirlo. Porque todo lo que no está dicho aquí está concentrado en este corazón que no para de latir. ©

—Paola E. Haiat

16 oct 2015

Si, es cierto...

Sí, es cierto. Él a besado a otras y decir que fueron pocas sería ingenuo; estoy segura de que a besado a muchas, con pasión y a veces con ternura, las a besado y yo he besado a otros. Pero eso no me importa. Sus besos son ahora míos y yo no soy de las que piensa en el mañana, después de todo el futuro es siempre incierto. Qué puede importar si soy una más o soy la última, sus labios ahora me dicen que le gusto, que en mí ha encontrado algo, si es amor o solo deseo es lo de menos. Hoy me besa y no me importa más que eso.
-Nicky Quispe-~

"Te quiero. Y punto"

Te quiero inapropiadamente y con impuntualidad. Te quiero cuando toca dormir, o hacer cosas serias, e incluso a la hora de tomar el té. Te quiero con urgencia cuando estás ocupado, y con desesperación si te vas. Te quiero como punto de partida a cualquier lugar del mapa, y como punto de llegada a todos mis sueños. Te quise sin saber que existías, y sin poder apuntar tu nombre. Y ahora que te sé, te quiero, te quiero más. Te quiero imprudentemente, aunque no corresponda o digan que no se puede. Y esto es lo único que de verdad importa. Que yo a ti te quiero. Y punto final.
✎ Irela Perea

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Me siento extraña...

Me siento extraña sabes siento como si algo de mi que es muy importante ha desaparecido y no lo encuentro y me hace falta, tú te vas y y...

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