28 jul 2015

Me dijiste...

Me dijiste que era falsa, que era como si todo el tiempo llevara una máscara.
Y es cierto, todo este tiempo intenté mostrarte una versión que yo inventé para mí. Una versión que me gustaba y me resultaba cómoda.
Y mereces una explicación, y aunque nunca la leas aquí está: una vez demostré que era débil y alguien pensó que era fácil pensar que debía ser reparada. Alguien me dejó cuando decidí ser yo.
Tú no quieres conocerme... A veces yo también quisiera no hacerlo. No tener que vivir con esta chica que está muerta de miedo. ©
—Paola E. Haiat

27 jul 2015

A cuatro cuerdas de tus labios...

Debiste notarlo por la forma en que te miraba aquellos días, pero a veces las suposiciones no bastan, y para hablar con palabras es necesario acciones, y a veces callar. Me gustas. Y te necesito en cada espacio de mi vida, en el sofá frente a la televisión, en los días fríos, a mi lado te necesito cuando la noche cae con trastornos de estrellas, y una Luna que me recuerda a tu lunar, ese que veo por encima de tu ojo. Es muy rápido y no quiero insistir en nada, o mostrar poema...s que digan ficciones en el abandono de un cariño que nunca se tornaría realidad. Prefiero no insistir tan pronto porque no quiero arruinar estos momentos lindos platicando contigo, que sin querer voy disfrutando a tu lado, mostrándote que si tal vez, en silencio te voy manifestando que me gustas, con pequeños detalles que marquen grandes acciones y no escribirte poemas, porque para eso, cualquiera, sino armarte poesía de la realidad y buscarte muchas veces, porque se me olvidó preguntarte algo, o porque simplemente deseo hablar contigo de cualquier cosa, para que sepas que yo estaré aquí para mostrarte los caminos, y dándote apoyo sin cambiar tu persona. Y si tropiezas por un sendero, probamos con otro, o con el mismo. Y si triste estás, me pongo a llorar contigo, y a hacerte feliz a la vez que te digo, en silencio, que te quedes conmigo, poco a poco, queriéndome despacio, entre cada uno de tus latidos.


— A cuatro cuerdas de tus labios, Gamaliel Garnica

26 jul 2015

Se que no...

Sé que no eres perfecto, pero sé que eres perfecto para mí. Sé que no soy perfecta, pero sé que soy perfecta para ti. Y eso, amor mío, es la verdadera perfección. Porque aún siendo ambos imperfectos, somos completamente perfectos el uno para el otro.

25 jul 2015

Y en medio...

Y en medio de tanta nada, estabas tú.
Perfecto, como un sueño bonito del que no quiero despertar.
Acompañado de ese par de ojos marrones que me transportan a un mundo increíble. Y un par de manos que encajan perfectamente con las mías, de tal forma que parecían haber sido echas exactamente para mí.

24 jul 2015

Eres...

Eres ese momento que rememoro al estar entre las cobijas en medio de la noche, cuando mi mente se arrulla entre las palabras que dijiste en mi oído y que aún parece que escucho.
Eres silencios que se convirtieron en besos y palabras que se convirtieron en pláticas épicas. Sonrisas y chocolates. Libros y chicles de menta. Sarcasmo y un toque de ironía. Crítica literaria y un poco de poesía.
Y cuand...o te dije que estaba feliz porque todo lo que habíamos vivido ya nadie podría arrebatárnoslo hablaba en serio. Y cuando te abracé y te dije que me quedaría así para siempre lo sentía en serio.
Y que estoy escribiendo para ti y no para nadie más, aunque tú no leas esta página. Y que estoy tan feliz que me he preguntado dónde esconder esta felicidad para no ir por las calles repartiendo explicaciones.
Porque esto que hemos construido no merece ninguna explicación. ©
—Paola E. Haiat

23 jul 2015

Usted...

Usted, que con esos ojos de color infinito, y esa mirada que penetra hasta tocar el alma; sí, usted, que ha provocado suspiros más profundos que el mar y me hace escribir sonetos fundamentados en el amor más dulce y verdadero.
Usted, que hace colapsar mi vida y me hace volar más allá del mismo cielo, con solo decir dos palabras; sí, usted es la culpable de todos estos sentimientos que con alma de eternos, quieren amarte por siempre y así, solo ser de usted, solo de usted.

22 jul 2015

Me escribiste...

Me escribiste un poema y ahí terminó todo. No hiciste preguntas, y creo que yo no quería decir nada. El silencio era comprensión: tú lo sabías, yo también.
Y estuve acurrucada en mi cama, pensando en cómo la mitad de las cosas que nos dijimos fueron mentiras y cómo la otra mitad eran sólo cosas por las cuales dudar. Yo nunca dudé, no hasta ese poema. Y tú siempre creíste que todo se podía solucionar con una sonrisa.
Y todos me preguntaron qué había sucedido, mientras sólo susurraba acerca del poema. Y es que ¿cómo hablar de aquello tú y yo comprendíamos? La persona que describías en ese poema no era yo.
Oh, por Dios, no era yo. ©
—Paola E. Haiat
©/ Créditos de la imagen a Sofía Ross.

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Me siento extraña...

Me siento extraña sabes siento como si algo de mi que es muy importante ha desaparecido y no lo encuentro y me hace falta, tú te vas y y...

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